Histeria de Pardillos

   «La economía, estúpido» fue la frase clave en el equipo de campaña electoral de Bill Clinton en 1992 en su enfrentamiento contra George H. W. Bush (padre), para centrar su campaña en los problemas económicos de los votantes y así lograr dar la vuelta a las encuestas y convertirse en presidente de los Estados Unidos. La frase se ha popularizado como «es la economía, estúpido» y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar las claves que se consideran esenciales en la resolución de cualquier problema, sea la materia que sea.
No es ningún insulto, es una fórmula ampliamente utilizada internacionalmente para reclamar la máxima atención sobre la cuestión que se considera como la clave esencial de la resolución de una crisis.
Así es como empleo la frase, “es el colapso, estúpido”, en este artículo de opinión, para determinar cuál es para mí la clave en la lucha contra la pandemia del COVID-19.

Estamos ante una situación de escasa gravedad, una pandemia mundial ocasionada por la extensión de este nuevo coronavirus.
Una vez recuperados del choque emocional de la noticia debemos buscar con urgencia la clave esencial para superar esta crisis.
No tengo ninguna duda después de escuchar y analizar lo dicho por los expertos. La clave es EVITAR EL COLAPSO de los servicios sanitarios y de aquellos otros imprescindibles para mantener el orden mínimo de funcionamiento cotidiano de nuestra sociedad.

Estúpid@s con mascarilla

Los ciudadanos sienten vértigo ante la avalancha de información de todo tipo y esperan respuestas claras y recomendaciones precisas. Sin embargo, su angustia aumenta, les desorienta y les producen perplejidad los argumentos cambiantes de las autoridades gubernamentales que han pasado de pedir tranquilidad y prudencia ante “un virus parecido a la gripe y de escasa mortalidad” a anunciar “una emergencia sanitaria sin precedentes que será difícil y duro de superar.”

¿Cual es la realidad? ¿Qué debemos hacer los ciudadanos? ¿Es tan grave la situación?
Las preguntas tienen una respuesta única. Sí, la situación es muy grave y los ciudadanos somos esenciales para superar la crisis sanitaria, evitar más muertes y lograr la recuperación económica lo antes posible.
El objetivo esencial que cada ciudadano debemos tener presente, con un cartel pegado en nuestra frente, es tomar todas las decisiones tendentes a prevenir la extensión de este virus altamente contagioso. EVITAR A TODA COSTA EL COLAPSO DE LOS SERVICIOS SANITARIOS Y OTROS SERVICIOS PÚBLICOS IMPRESCINDIBLES.
Para ello debemos seguir los consejos médicos de prevención, no viajar salvo que sea imprescindible, salir de casa lo mínimo posible y NO IR AL CENTRO DE SALUD O AL HOSPITAL SI TENEMOS SÍNTOMAS, en ese caso llamar a los teléfonos de información y permanecer en nuestro domicilio.

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Los casos de muerte pueden ser relativamente moderados. Se habla ahora de alrededor del 3% , que no es poco, y de efectos leves entre el 80% de los afectados. Pueden ser ciertas y cumplirse estas previsiones. Pero lo que es plenamente seguro es que, si no logramos limitar los contagios de manera drástica y evitar con ello la progresión exponencial de los enfermos, la sanidad llegará al colapso, no habrá recursos suficientes para curar y nuestros profesionales sanitarios estarán también afectados por el virus.

Lo dramático es que no sólo no se podrá atender a los enfermos del COVID-19 que necesiten atención médica, sino que el resto de pacientes aquejados de enfermedades graves y necesitados de tratamientos u operaciones inaplazables también se verán afectados por el colapso sanitario. Situación que provocará suspensiones en cadena de dichos tratamientos y operaciones y muertes que deberían haberse evitado.

Por eso es de vital importancia el liderazgo de las autoridades públicas, actuando siempre conforme a criterios técnicos y perfectamente coordinadas entre ellas. Tomando decisiones que tienen que lograr frenar la expansión de los contagios para situarlos a unos niveles que puedan ser asumidos por nuestro sistema sanitario.
La pregunta es ¿existe liderazgo en el Gobierno? ¿Están coordinadas las administraciones públicas? La respuesta es triste, de momento no. Decisiones políticas como las de promover las manifestaciones del domingo 8 de marzo o como los enfrentamientos sobre el cierre de colegios hacen perder credibilidad. Pero no perdamos la esperanza de que se rectifique y se aplique el sentido común, es extremadamente urgente e imprescindible. La declaración del estado de alarma es una oportunidad para ello.

Los servicios sanitarios son los que están y estarán más tensionados, al límite de sus posibilidades. Pero no olvidemos que también necesitaremos para evitar el tan temido colapso, los servicios de seguridad ciudadana que prestan la Guardia Civil y el resto de policías, los penitenciarios, los de emergencias, tales como los bomberos o Protección Civil, la asistencia a los mayores y discapacitados, los de limpieza en edificios e infraestructuras, en las calles, los de recogida y tratamiento de residuos de todo tipo, etc, sin olvidar que posiblemente será necesario utilizar los del ejército.

No caigamos ni en el pasotismo, ni el pánico. En esta situación los españoles en conjunto e individualmente tenemos una enorme responsabilidad. En nuestras manos está depositada un arma formidable: poder frenar la expansión del virus y poder vencerle. Conocemos las recomendaciones, apliquémoslas con rigor.

 

“Q-Anon”

El sitio de Donald

Hace una semana escribí un artículo sugiriendo que #QAnon es la noticia más grande en la historia del periodismo. Este resume algunas de las afirmaciones sorprendentes en las primeras 50 publicaciones Q (de las 3867 hasta la fecha). Los medios de comunicación se niegan a informar sobre el contenido de esta información, preguntar sobre la identidad de Q o a preguntarle al Presidente Trump si respalda las afirmaciones de Q.

Creo que podemos adivinar porqué. Ellos y nosotros sabemos la respuesta, y esta es existencialmente mala para la prensa corrupta. Recuerda, una verdad a medias es una mentira completa.

Mientras me siento en un avión con una o dos horas para pasar el tiempo, y mi computadora portátil tiene una copia de las publicaciones Q, aquí hay algunos aspectos destacados de las siguientes 50+ publicaciones. ¿Alguna de estas DENUNCIAS (olvida la sustancia) en sí mismas serían de interés periodístico si…

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🔭Cómo los móviles espian a los

eulaliobe

estudiantes, rastreandolos durante todo el tiempo de su estancia en el campus en las universidades yanquis.🔭

Drew Harwell

campus

Cuando los estudiantes de primero de la Universidad de Siracusa entran en la clase de Introducción a las Tecnologías de la Información del profesor Jeff Rubin, siete pequeños dispositivos Bluetooth escondidos por el aula de conferencias del Auditorio Grant se conectan con una aplicación en sus teléfonos inteligentes y le dan un “punto de asistencia“.

¿Y cuando se saltan la clase? La aplicación SpotterEDU (como Gran Hermano que es) también ve eso, registrando su ausencia en una base de datos del campus que los rastrea todo el tiempo y baja la nota. También alerta a Rubin (el profe), que más tarde contactará con los estudiantes para preguntarles dónde han estado. Sus discursos paradigmáticos nunca habían tenido la masiva asistencia que tiene ahora.

Quieren esos puntos“, declara. “

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El último collar

Sonsoles

En el yacimiento de Cova Foradada, en la localidad tarraconense de Calafell, los investigadores han descubierto una garra de águila que fue usada como adorno personal por los neandertales hace 39.000 años

En el yacimiento chatelperroniense(última etapa de la cultura neandertal)de Cova Foradada, en la localidad de Calafell, en la provincia de Tarragona, los investigadores han realizado un hallazgo muy peculiar: parte de la garra de un águila imperial ibérica (Aquila adalberti) de hace 39.000 años que al parecer formó parte de un adorno personal. Pero lo más destacable de este descubrimiento no es el objeto en sí, sino que quien lo empleó como “joya” no fue un humano moderno, sino un neandertal.

Una “joya” neandertal

La garra de esta ave rapaz presenta unas marcas de corte que sugieren que fue manipulada para extraer la última falange que es, precisamente, lo que se usó como adorno, posiblemente en un collar.

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Gigantes asesinos

Demandan a Apple, Google, Microsoft y Tesla por la muerte de menores

Los cinco gigantes tecnológicos del mundo —Apple, Alphabet (propietaria de Google), Dell, Microsoft y Tesla— fueron demandados por presuntamente haber sacado provecho del uso del trabajo de menores en minas de la República Democrática del Congo, informó este 15 de diciembre un comunicado de International Rights Advocates.

Según la demanda, las empresas “ayudaron e instigaron el uso cruel y brutal de niños pequeños” en las minas de aquel país para extraer cobalto, “el componente clave de todas las baterías de ion de litio recargables usadas en dispositivos electrónicos que estas compañías producen”.

La querella fue presentada por International Rights Advocates en representación de 14 familiares de menores que fallecieron o resultaron gravemente heridos en el trabajo en minas, así como de otros niños.

Su teléfono móvil funciona gracias al infierno que viven los niños congoleños.
El documento detalló que…

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Diana Navarro

Superduque

Diana Navarro Ocaña (Málaga, 21 de abril de 1978) es una cantanteespañola. Se dio a conocer con el sencillo «Sola» en el año 2005, siguiendo su carrera artística con siete discos de estudio, un recopilatorio y un disco en…

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JUGUETES ROTOS

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   Censurado por el franquismo -durante muchos años nunca se vio entero- ‘Juguetes rotos’ fue un documental pionero. Manuel Summers se dedicó a buscar a los ídolos de su infancia y se encontró a ancianos olvidados y abandonados. Algunos viviendo en hospicios, otros al borde de la pobreza, señalados por la calle con pena por la gente. Su obra, más allá de su contenido, constituía un fresco de la España del desarrollismo, de la miseria social y la amnesia de un país que ya no era el de antes de la guerra pero tampoco el de después

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  Especialmente en la prensa sensacionalista anglosajona, pero también en la nuestra, se ha hecho hincapié a lo largo de los años en los famosos que, por lo que sea, han acabado mal una vez retirados de las respectivas profesiones que les hicieron célebres. Es una constante la del héroe en horas bajas, interesa su desesperación y habrá quien disfrute el morbo de ver al ídolo caído, al que le iba bien y al final le va de pena.

En 1966, Manuel Summers rodó un documental histórico en la cinematografía española que seguía ese espíritu, pero lo suyo más que un espectáculo, era una denuncia. Su película analizaba el fenómeno como algo triste, era una muestra de la poca memoria que tenía aquella sociedad en algo aparentemente banal como la cultura del espectáculo. El trabajo resultante se llamó Juguetes rotos y está cargado de emotividad, paradojas y cargas de profundidad.

Tal y como contó la hermana del director años después, la motivación de este documental surgió porque Summers fue coleccionista de muchas cosas, pero, de niño, sobre todo lo era de cromos. Por eso, cuando abordó la situación de Guillermo Gorostiza, ex jugador del Athletic de Bilbao y del Valencia, inició las imágenes con las de un niño que era su alter ego. Un chaval al que su profesor le quita los cromos en clase y le intenta aleccionar criticando a los futbolistas. El niño, sin embargo, no escucha y solo piensa en “La bala roja”, el apodo de Gorostiza, natural de Santurce. Su ídolo.

Una “bala roja” que era azul, porque, tal y como contó en la entrevista que le hizo Summers, cuando llegó la Guerra Civil, fue voluntario en los tercios requetés que lucharon contra la República. “Había que defender lo que teníamos que defender”, explicó. Irse a la guerra, en la que todos sus hermanos fueron también voluntarios, hizo que se arruinara la ferretería que tenía la familia, por eso al final de su vida estaba tan mal.

En la guerra murió uno de sus hermanos con 20 años, la mayor desgracia que sufrió, reconoce. En las imágenes, aparecía con el nombre del finado una de las lápidas que hubo en las fachadas de las iglesias españolas honrando a los “Caídos por Dios y por España” hasta bien entrados los años 90, según los casos, la vergüenza y el decoro o la ley de Memoria Histórica.

Hasta el mismisimo coño insumiso

Encontronazo en la puerta del juzgado previo al juicio por la procesión del 'coño insumiso'

   Encontronazo en la puerta del juzgado protagonizado por un Meapilas previo al juicio por la procesión del ‘coño insumiso’

La estampa de los coñoinsumisistas en las puertas de los juzgados de Sevilla frente a los cristianos de #respetamife puede tener un cierto aire cómico, pero, de hecho, más bien es tristemente tragicómico. Es de esas estampas para un “qué país, Miquelarena, qué país”. En 1865 hubiera tenido su punto, también en 1932, y apurando hasta en 1968, pero en 2019 no, hombre, no. El juicio de la Procesión de la Archicofradía del Santísimo Coño Insumiso es una pasada.

Y aunque la clase política evite el asunto, salvo Adelante Andalucía, por supuesto muy procoñoinsumisistas, lo anecdótico del asunto ha arrastrado a las cámaras a la puerta de los juzgado para exhibir la caricatura andaluza. En fin, probablemente éste es un juicio que, como sostienen muchos, nunca debió celebrarse. Pero se diría, más bien, que es algo que nunca debió ocurrir.

No, no se juzga a unas feministas que se manifestaron pacíficamente el 1 de Mayo procesionando un coño de dos metros con exquisito respeto a la anatomía humana para cuestionar la influencia de la Iglesia en el acceso de la mujer a la vida civil y laboral. Esa es la versión, claro, de los procoñoinsumisistas. Se les juzga por ofender los sentimientos religiosos. Y sin duda, aunque a otros eso nos quede muy lejos, ofendieron. Hay, pues, materia penal. Porque esos otros preferimos tomar estas cosas por el perfil de la libertad de expresión, pero en el Código Penal reaccionario se tipifican los comportamientos ofensivos contra los sentimientos religiosos.

Algunos creen que la crítica justifica cualquier ofensa sin respetar las creencias o sentimientos meapilas ajenos. Es un terreno delicado con límites. En cualquier caso, el juicio apunta también a la hipocresía: si se trataba de una reivindicación política, como ellas han defendido en el juicio, por los derechos laborales de la mujer…  era necesario usar eslóganes muy ofensivos para los creyentes de las iglesias pedòfilas. Tiene eso sentido porque se considera que la influencia de la Iglesia en el pasado haya sido perniciosa y criminal. En fin, puede entristecer que a estas alturas se juzgue por consignas coreadas en una manifestación. Pero también entristece que haya adultos persuadidos de que el mejor modo de defender una idea racional es ofender, tanto como sea posible, con toda la razón, los sentimientos religiosos de fachas y meapilas.

 

Can AI improve access to mental health care?

 Possibly, Stanford psychologist says —

“Hey Siri, am I depressed?” When I posed this question to my iPhone, Siri’s reply was “I can’t really say, Jennifer.” But someday, software programs like Siri or Alexa may be able to talk to patients about their mental health symptoms to assist human therapists.

To learn more, I spoke with Adam Miner, PsyD, an instructor and co-director of Stanford’s Virtual Reality-Immersive Technology Clinic, who is working to improve conversational AI to recognize and respond to health issues.

What do you do as an AI psychologist?

“AI psychology isn’t a new specialty yet, but I do see it as a growing interdisciplinary need. I work to improve mental health access and quality through safe and effective artificial intelligence. I use methods from social science and computer science to answer questions about AI and vulnerable groups who may benefit or be harmed.”

How did you become interested in this field?

“During my training as a clinical psychologist, I had patients who waited years to tell anyone about their problems for many different reasons. I believe the role of a clinician isn’t to blame people who don’t come into the hospital. Instead, we should look for opportunities to provide care when people are ready and willing to ask for it, even if that is through machines.

I was reading research from different fields like communication and computer science and I was struck by the idea that people may confide intimate feelings to computers and be impacted by how computers respond. I started testing different digital assistants, like Siri, to see how they responded to sensitive health questions. The potential for good outcomes — as well as bad — quickly came into focus.”

Why is technology needed to assess the mental health of patients?

“We have a mental health crisis and existing barriers to care — like social stigma, cost and treatment access. Technology, specifically AI, has been called on to help. The big hope is that AI-based systems, unlike human clinicians, would never get tired, be available wherever and whenever the patient needs and know more than any human could ever know.

However, we need to avoid inflated expectations. There are real risks around privacy, ineffective care and worsening disparities for vulnerable populations. There’s a lot of excitement, but also a gap in knowledge. We don’t yet fully understand all the complexities of human–AI interactions.

People may not feel judged when they talk to a machine the same way they do when they talk to a human — the conversation may feel more private. But it may in fact be more public because information could be shared in unexpected ways or with unintended parties, such as advertisers or insurance companies.”

What are you hoping to accomplish with AI?

“If successful, AI could help improve access in three key ways. First, it could reach people who aren’t accessing traditional, clinic-based care for financial, geographic or other reasons like social anxiety. Second, it could help create a ‘learning healthcare system’ in which patient data is used to improve evidence-based care and clinician training.

Lastly, I have an ethical duty to practice culturally sensitive care as a licensed clinical psychologist. But a patient might use a word to describe anxiety that I don’t know and I might miss the symptom. AI, if designed well, could recognize cultural idioms of distress or speak multiple languages better than I ever will. But AI isn’t magic. We’ll need to thoughtfully design and train AI to do well with different genders, ethnicities, races and ages to prevent further marginalizing vulnerable groups.

If AI could help with diagnostic assessments, it might allow people to access care who otherwise wouldn’t. This may help avoid downstream health emergencies like suicide.”

How long until AI is used in the clinic?

“I hesitate to give any timeline, as AI can mean so many different things. But a few key challenges need to be addressed before wide deployment, including the privacy issues, the impact of AI-mediated communications on clinician-patient relationships and the inclusion of cultural respect.

The clinician–patient relationship is often overlooked when imagining a future with AI. We know from research that people can feel an emotional connection to health-focused conversational AI. What we don’t know is whether this will strengthen or weaken the patient-clinician relationship, which is central to both patient care and a clinician’s sense of self. If patients lose trust in mental health providers, it will cause real and lasting harm.”

 

 

1984 en 2019

Entre 1947 y 1948, se publicó en 1949, escribió la ficción distópica 1984. ¿Se equivocó Orwell en el mundo que venía o en la fecha en que se haría realidad?. Alfonso Basallo lo tiene claro, Orwell acertó en lo que llegaría en Gran Hermano, quizás no en como actúa, pero sí en su capacidad de control de nuestras vidas. Si parece que se equivocó en la fecha, la novela se podría haber llamado 2019. Las siete razones de Alfonso para pensar que 1984 ha llegado en 2019:

Siete razones por las que ‘1984’ podría ser 2019 y nosotros sin enterarnos

George Orwell (1903-1950) se refería en su famosa distopía a la dictadura comunista. El escritor sabía de lo que hablaba, él mismo era socialista -pero rabiosamente antiestalinista- y escribió la novela recién terminada la II Guerra Mundial, cuando el Telón de Acero soviético cayó sobre media Europa; y Mao teñía China de rojo.

Lo paradójico es que el terrible futuro que describe se puede aplicar casi al pie de la letra al Occidente democrático de principios del siglo XXI. Hay al menos siete inquietantes paralelismos entre la novela y la realidad actual. Siete razones por las que ‘1984’ podria ser 2019.

<i>1984</i> Comes to Broadway—With Excellent Timing

1.- Porque el Ojo se cuela por las pantallas

La sensación de estar permanentemente vigilados, ficción en ‘1984’, es realidad en 2019. En un ensayo reciente,  1984 and Philosophy. Is Resistance Futile?, de Di Nucci y S. Storrie señalan que al Ojo del Big Brother le sustituyeron la televisión y el video, pero eso era nada comparado con los ordenadores y sobre todo con los smartophones, que sirven para “formar” a los ciudadanos y a la vez para vigilarlos. La invasión de la intimidad, la hipnosis audiovisual, el control de las mentes a través de las pantallas… Todo estaba ya profetizado en la novela de Orwell.

Años antes de Neil Postman (Divertirse hasta morir) o Giovanni Sartori (Homo videns), el escritor inglés dejó dicho: «La televisión y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó con la vida privada. Todos los ciudadanos (…) podían ser tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo la constante observación de la policía y rodeados sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se les cortaba toda comunicación con el mundo exterior».

2.- Porque el Big Data puede convertirse en el Big Brother

El Big Data es un arma de doble filo. Maravilloso crisol de información que puede traducirse en progreso tecnológico y prosperidad económica, pero también en invasión de la intimidad y control totalitario. Lo ha advertido el historiador de moda, el gurú isreaelí Yubal Harari, autor de libros como Sapiens: la tecnología puede favorecer la tiranía (como detalla en un artículo publicado en The Atlantic ).

Sobre todo si el Big Data cae en manos de los poderes públicos. En España, por ejemplo, con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), que permitirá a los partidos no sólo mandar propaganda electoral, sino también rastrear datos personales y opiniones  sin el consentimiento del afectado. Los partidos pueden hacerse con una base de datos de ciudadanos, ordenados por la ideología, según sus manifestaciones en internet. Podrán conocer qué pensamos, qué aficiones tenemos… lo más personal.

Todo eso lo prohíbe expresamente la Constitución -nadie puede ser obligado  a declarar sobre su ideología, religión o creencias’… pero ¿a quién le importa la Constitución en la España del golpe secesionista, la negociación con terroristas, o la ley del aborto libre de Zapatero? Lo importante es tenernos controlados a todos, y fichados a todos.

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3.- Porque no quieren que sepamos, ni que pensemos

Estremece comparar los planes educativos y los programas escolares de hoy en día -en realidad de las últimas décadas- con el proyecto adoctrinador de ‘1984’. El objetivo es que no sepan, que no desarrollen un pensamiento lógico. Para ello es clave acabar con las Humanidades y con los libros. En esto coincide la novela de Orwell, con otras distopias, singularmente con la persecución de los lectores y los libros en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, o en la propia Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde Shakespeare y la Biblia están prohibidos.

“La ignorancia es la fuerza” es uno de los lemas del Partido, porque la ignorancia evita la aparición del pensamiento crítico y la rebelión contra el orden establecido. Esa ignorancia se consigue persiguiendo el conocimiento y la reflexión, y sumergiendo al ciudadano en un incensante fluir de imágenes y sonidos en permanente cambio. De suerte que, al final, a nadie le interesa la lectura. Como le ocurre a Julia «no le interesaba leer. Consideraba los libros como una mercancía, algo así como la mermelada o los cordones para los zapatos».

4.- Porque pretenden reescribir el pasado, con la Ley de Memoria Histórica

“El que no conoce la historia; toda la vida será como un niño” escribió Cicerón. Y eso es precisamente lo que pretende el Ministerio de Verdad, de ‘1984’. De lo que se trata es de reescribir el pasado, cambiando los hechos y difundiendo la mentira. Décadas antes de que el PSOE sacara la Ley de Memoria Histórica, en la novela de Orwell puede leerse esto:  «La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc [el Partido]. Como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea»

O esto otro: «Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías…, es decir, a toda clase de documentación o literatura (…). Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día». No hay más que añadir Socialista a Partido, y ya no estamos en la novela ‘1984’ sino en la realidad de 2019.

5.- Porque tenemos Neolengua, una forma de renombrar la realidad y controlar al disidente

Se trata de modificar la lengua para controlar el pensamiento. Se trata de pervertir el lenguaje para dominar el mundo. En esto consiste la neolengua orwelliana. Y es lo que, mutatis mutandis, tenemos ahora ¿Qué otra cosa es, por ejemplo, el llamado lenguaje inclusivo de nuestros días, un forma de retorcer la realidad, para no llamar al pan, pan…?

¿Qué son ciertos eufemismos sino pieles de cordero para disfrazar a lobos como “interrupción voluntaria del embarazo” o “maternidad subrogada”? ¿No es una mentira antropológica y un delirio jurídico eso de “matrimonio homosexual”, como si la posesión del B.O.E. diera al gobernante la capacidad de hacer “círculos cuadrados”?

En eso consiste la tiranía, en reescribir la realidad, renombrar el mundo y ponerlo del revés, borrar la más elemental de las distinciones -varón y mujer-. Usar la neolengua para no dejar piedra sobre piedra. Como se dice textualmente en la novela:  “Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran”.

6.- Porque el Estado está empezando a sustituir a la familia

Un rasgo definitorio de los totalitarismos es sustituir al padre por el Partido o el Estado: ocurrió en el comunismo soviético -Stalin se hacía llamar “padrecito”-; en el nazismo, o en el maoismo. Quien educaba -y en muchos casos reeducaba- era el Estado. Y la familia era la gran sospechosa.

Lo mismo ocurre en las distopias literarias: la maternidad es perseguida en Un mundo feliz, de Huxley, en la que los partos son considerados como una obscenidad. En ‘1984’ se pretende reducir las relaciones sexuales a reproducción mecánica, suprimiendo el afecto o el placer, y prohibiendo el enamoramiento. Es lo que les pasa a los protagonistas, Winston y Julia.

El objetivo es deshumanizar el sexo, minar la relación hombre-mujer, dinamitar la familia y ponerla al servicio del Estado. De hecho, en ‘1984’ es típico que los hijos denuncien a sus padres por traición al Partido.

¿Les suena de algo?, ¿no les llama la atención que padre y madre hayan sido sustituidos por progenitor A y progenitor B?, ¿recuerdan el proyecto de ley LGTB de Podemos que amenazaba con retirar la custodia a los padres que se nieguen a que sus hijos menores sean sometidos a tratamientos hormonales de cambio de sexo?

Robyn Baun, Shanntina Moore and Chris Avery star in '1984' presented by the Kavinoky Theatre. (Photo credit: Gene Witkowski)

7.- Porque la ideología de género pretende redefinir la naturaleza humana

Pero ningún totalitarismo hasta la fecha había llegado al extremo de pretender redefinir la naturaleza y demostrar que los hombres son maleables como arcilla. En eso están las leyes LGTB de la mayor parte de los países de Occidente, a través de una maniobra de intoxicación global, orquestada desde Naciones Unidas y la Unión Europea.

Esas leyes vienen a demostrar que no hay naturaleza, que la realidad es un constructo que se puede desmontar como un rompecabezas y se puede reformar a capricho.

En eso, están siguiendo al pie de la letra el guión de la novela de Orwell. “Te imaginas -dice el personaje de O’Brien- que hay algo a lo que se llama naturaleza humana (…) Pero es que somos nosotros los que creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables».

¿Qué piensa usted? ¿Ha llegado 1984 con 35 años de retraso? ¿Ha llegado de una forma más peligrosa porque se nota menos su control de lo que plantaba Orwell en su distopía?